¡Pro-cras-ti-na-ción!

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Esta semana nuestro amigo Germán Retana nos habla sobre la famosa frase «No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» Básicamente creemos que mañana tendremos más ganas para hacerlo.

¿Y si antes de empezar lo que hay que hacer, empezamos lo tendríamos que haber hecho…?

¡Pro-cras-ti-na-ción!

Al dividir la palabra en sílabas es más fácil su lectura. Término complicado de decir, pero aún lo es más evitar caer en lo que significa: «Mejor dejo para mañana lo que debo hacer hoy.» Postergar acciones, responsabilidades y decisiones importantes sustituyéndolas por otras actividades que agregan poco valor, es un hábito que frena con frecuencia el desarrollo de personas y organizaciones.

La procrastinación consiste en reemplazar una actividad muy importante y necesaria por otra que provee incluso placer, pero que en el fondo constituye una forma de evadir o posponer la primera. Por ejemplo, usted debe trabajar varias horas en un proyecto que requiere mucha concentración y esfuerzo mental, pero decide ponerse a consultar las redes sociales por la satisfacción de sentirse informado, y así el tiempo pasa sin concretar la primera tarea.

¿Por qué sucede? Identifique si usted o su empresa experimentan alguna de estas razones: miedo a fracasar, inseguridad, pereza, y percepción de que la tarea pendiente es difícil, abrumadora o excesivamente desafiante al talento propio. Agreguemos: temor a fracasar y a renunciar a comodidades, esperanza de que obligación será suspendida, ansiedad ante lo desconocido, sensación de riesgo y resistencia al cambio. Incluso, hay quienes tienen un exceso de confianza en su capacidad y creen que en los minutos finales disponibles completarán la tarea. Entre éstos últimos califican personas con cierto masoquismo, pues les gusta sentir la adrenalina del peligro de quedar mal en sus responsabilidades y luego cumplirlas.

En general, cuando se experimentan circunstancias organizacionales o relaciones personales complicadas, su origen puede ser la procrastinación de respuestas y acciones que requerían coraje y atrevimiento. La indecisión suele salir cara, la ambigüedad en el uso del tiempo es fatal sin una brújula que le imprima rumbo al esfuerzo. La baja autoestima, la descalificación personal y la depresión son detonantes de cuidado en esta trampa mental.

¿Cómo prevenir este hábito? Un buen  primer paso es reconocer su presencia y no disimular más sus secuelas. En segundo lugar, se pueden adoptar diversas acciones tales como: dividir la tarea en pequeños avances diarios, visualizar cómo será la organización cuando el proyecto o trabajo se haya concluido, introducir recompensas intermedias según progreso, compartir con otras personas la decisión de avanzar y rendirles cuentas, resolver de inmediato las distracciones que evitan concentrarse en lo esencial, hacer de la disciplina un valor no negociable y revitalizar periódicamente los motivos para entrar en acción.

Darle la cara al autoengaño es un acto de valentía, solicitar ayuda profesional cuando ése es excesivo y ha tomado el control del destino organizacional o personal, también lo es. ¿Qué está usted procrastinando y qué hará al respecto?

¡Paciencia, bendita paciencia!

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Estimados Asociad@s,

Germán Retana nos cuenta su experiencia sobre la Paciencia, nos quedamos con la frase «La paciencia no es la habilidad de esperar sino la habilidad de mantener una buena actitud mientras esperas» Una linda frase para empezar la semana…

¡Paciencia, bendita paciencia!

 «Sea persistente, pero permanezca sereno, lo que es para usted llegará»; hace pocos años escuché estas palabras de un monje en India, quien me ayudaba a lograr un cupo en un nuevo vuelo, pues el mío se había cancelado. Sabiendo lo complicado que era reprogramar viajes en esa época, decenas de personas en la misma situación causaban un tremendo caos en los mostradores de la aerolínea, pero él me insistió que hiciera exactamente lo contrario, ¿por qué y para qué?

El monje me comentó que al mantener la ecuanimidad, enfrentamos constructivamente desde situaciones como la narrada hasta otras más graves como los abusos de poder, el irrespeto a nuestros derechos, las malas intenciones, el chisme, la ofensa y la decepción ante la ineptitud ajena o propia para cumplir compromisos. Es cierto, todas ellas son tentaciones para el desquiciamiento temporal, el enfado supremo, la ira desenfrenada y los deseos de venganza. Los estímulos contra la constancia del buen ánimo, la paz y el equilibrio emocional están siempre merodeando cerca de nosotros.

Estas lecciones me sirvieron recientemente. En apenas tres días, dos vuelos se cancelaron y uno se atrasó, con un serio impacto en mi trabajo si esperaba veinticuatro horas para continuar el viaje, como nos indicaron. Al observar reacciones negativas de algunos pasajeros contra los representantes de la aerolínea, expresé a éstos, con serenidad, mi comprensión de la situación y mi urgencia de viajar. «Espero que usted nunca pase por esta circunstancia que experimento…», le dije al encargado principal. Luego me senté seis horas en silencio a trabajar, pero a la vista permanente de ellos, como me había sugerido el monje, quien también me enfatizó el valor de mantener la calma interior pese a la convulsión externa. Resultado: Al igual que en India, me dieron el primer cupo disponible en el siguiente vuelo.

Si observamos sucesos desagradables en ciertas empresas, constatamos que se deben, en parte, a la fácil pérdida de la ecuanimidad de personas claves y a su incapacidad para reaccionar bien a eventos negativos. La intolerancia y los arrebatos temperamentales solo agravan problemas y rompen relaciones. Si no se amortigua el impacto de situaciones difíciles, la mala respuesta las aumenta. La inmadurez, el egoísmo, la envidia, la mala ambición y la prepotencia, entre otras, son actitudes que germinan en impaciencia. Ella vive en nosotros y debemos «blindarnos» en lo posible para que no se nos fugue de manera fácil.

Tal como el monje advirtió, jamás se debe confundir la paciencia con la resignación, la cobardía, ni con la renuncia a defender la innegociable dignidad. Todo tiene su límite. La perseverancia es buena amiga de la ecuanimidad, pero tampoco se vale ser tan contradictorios como los que siguen el refrán: «¡Dios dame paciencia, pero dámela YA!».


¿Exiges o ganas el respeto?

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Estimado Asociad@,

Como Siempre, Germán Retana (germanretana.com), nos ayuda a construir mejor el modelo de liderazgo que tenemos dentro. En esta ocasión, elabora un lectura que resume una cualidad innata de un líder: el respecto hacia y desde el.  Un buen líder marca el horizonte, y las relaciones que se construyen con respecto logra de si unos colaboradores activos que logren sus objetivos personales, y luego grupales. Buen Fin de Semana!

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¿Exiges o ganas el respeto?

En las relaciones laborales, quienes se respetan a sí mismos, tienden a recibir el respeto de los demás. Gandhi lo advierte así: «No pueden quitarnos el autorespeto a menos que lo cedamos». ¿Cuáles son comportamientos que indican que una persona ha logrado esa actitud hacia ella? ¿Cómo influye el respeto el ambiente de trabajo?

Quienes se valoran no se creen más ni menos que sus semejantes; por lo tanto, no exhiben  conductas prepotentes ni sumisas. No dependen de elogios para sentirse importantes y son inmunes a insultos que afectarían su autoestima. Según un cuento oriental, son como los «habitantes» de los cementerios: «indiferentes a las palabras externas», pues los que hoy te alaban mañana te pueden ofender y quienes hoy te mancillan mañana podrían exaltarte.

Valorarse y poseer adecuada autoestima, requiere ser realista sobre capacidades, talentos, virtudes y carencias. Implica procesar situaciones difíciles pasadas y haber aprendido de ellas para no ser prisioneros de emociones nocivas que afectan vínculos con otros. Esta aceptación positiva crea independencia emocional porque reduce expectativas sobre lo que se espera de los demás; incluso, constituye una vacuna contra la «victimología» que caracteriza a quienes esperan que sus prójimos se hagan cargo de hacerles sentir bien.

Curiosamente, esa independencia crea libertad para elegir decisiones sanas, pero también libera a los demás de tener que cuidarse de nuestras reacciones. O sea, se liberan amarres enfermizos para que surjan relaciones asertivas, profesionales y productivas, que son cimientos de las organizaciones de alto desempeño. Escuchar a los colegas con humildad y receptividad es un síntoma de respeto a uno mismo y un medio para ganar el de ellos.

La congruencia entre discurso y comportamiento, cultiva la tranquilidad de conciencia de los líderes y miembros de equipos, acrecentando la credibilidad mutua. La arrogancia de apelar a las posiciones, a títulos y a la autoridad para ser respetados es descartada entre quienes lo adquieren respetándose a sí mismos. Claro, en ocasiones aparecen individuos que cruzan la línea e incurren en agresiones a la dignidad ajena; en tal situación no queda más que hacer valer los derechos propios y rechazar dichos intentos. Tolerar por conveniencias abusos en contra, es inconsistente con el respeto propio. Exigir respeto con firmeza no garantiza que los agresores van a cambiar, pero sí la serenidad interior por no claudicar en nuestros valores.  

En las organizaciones pueden haber relaciones complicadas que cambiarían radicalmente si por lo menos uno de sus actores tuviera su «punto de quiebre», su «basta ya» y el coraje de apegarse a sus principios para prohibirse irrespetar simplemente por reciprocidad. El verdadero respeto se gana respetando y hacerlo hacia uno mismo es el primer paso.

¿Admites tus limitaciones?

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Estimado Asociad@, 

Germán Retana  (german.retana@incae.edu) nos habla de las limitaciones ante problemas. Nos quedamos con la frase «si no puedes controlar las variables,  por lo menos encárgate de tu actitud…» Una linda frase para empezar la semana…

¿Admites tus limitaciones?

Perú. El vehículo arenero se precipitaba por las desafiantes dunas, sentíamos la mezcla de riesgo y reto; todo parecía ir bien y la adrenalina aumentaba. Pero cuando estábamos en un profundo hoyo rodeado de altas dunas, un desperfecto mecánico nos dejó allí, en medio del desierto. Surgió lo inesperado, un percance semejante a los que suceden en las organizaciones.

El desierto es un entorno enigmático y cambiante, pues las dunas se transforman según la dirección y velocidad del viento. Desde el fondo no observábamos salida posible, estábamos atrapados. Intentábamos caminar hacia la parte alta para tener señal telefónica, pero la fina arena impedía el ascenso y resbalábamos para volver al punto original ¿Le ha sucedido algo así a usted o a su empresa?

Eran las 5:00 PM. El experto conductor nos indicó que en cuestión de minutos repararía el daño. No fue así, la noche llegó y con ella el frío intenso. Otro vehículo, con su cupo completo de turistas, llegó al rescate, mas no hubo manera de arreglar la avería y se fue a Nazca a pedir apoyo. Sabíamos que eso tardaría varias horas y que lo único que podíamos hacer era decidir nuestra la actitud, negativa o positiva, ante este infortunio.

Denominar la circunstancia como «problema» nos colocaría a la defensiva, impregnados de ánimos pesimistas, asignando culpas y concentrados en buscar razones. Lo correcto era calificarla como «situación por resolver», pues así seríamos realistas, proactivos y orientados a procurar soluciones. Al pensar así, surgió la serenidad, la creatividad para protegernos contra el frío, la tolerancia a la oscuridad, y el disfrute del silencio circundante y de un maravilloso cielo estrellado. Además, admitimos depender de otros y que intentar lo contrario solo agravaría la situación.

Luego de cinco horas salimos del desierto, e igual número de lecciones afloraron: (1) Si no puedes controlar todas las variables, por lo menos encárgate de tu actitud, ya eso es bastante, (2) distingue lo que puedes cambiar de lo que no, y ahorra energía o recursos para lo primero, (3) pese a lo difícil de una situación, la experiencia de vivirla es única, puedes aprender de ella, (4) sé realista y acepta ayuda con agradecimiento; y, finalmente, (5) en la adversidad, las actitudes correctas de los miembros consolidan la unión del equipo.     

«¡Esto solo sucede una vez en la vida!», decíamos todos. El guía agotó sus intentos de solución y admitió sus limitaciones; era el dueño del vehículo pero como buen líder llegó a la pragmática decisión de no exponernos a riesgos mayores y requirió apoyo externo. Al no actuar él con soberbia ni prepotencia, fuimos rescatados. Además, mientras llegaba el auxilio, disfrutamos el indescriptible espectáculo del firmamento.   

Salar de Uyuni: Maestro blanco

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Estimado Asociad@, 

Germán Retana (German.retana@incae.edu) como siempre trae consigo reflexiones que estimulan el liderazgo y crecimiento personal de cada persona. En este caso, desde Bolivia realiza una analogía de como implica una aventura salir de la zona de confort para entrar en la zona de mayor creatividad de una persona. Uno asume riesgos, y en su administración correcta esta el éxito personal y laboral. Buen Inicio de semana!

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Salar de Uyuni: Maestro blanco

Uyuni, Bolivia. «Señores pasajeros les habla su capitán, en 8 minutos aterrizaremos en el aeropuerto de Uyuni. Les hago notar que la temperatura actual es menos catorce (-14) grados». En esta forma el piloto lanzó una advertencia como la que deben considerar quienes se aventuren a salir de sus zonas de confort, para comprender y conocer a fondo su propia organización y nuevas oportunidades para su crecimiento. 

El salar de Uyuni está a 3650 msnm y su extensión es equivalente al 20% del territorio de Costa Rica, o sea, 10.582 kilómetros cuadrados. Es un desierto blanco, plano y brillante, que impacta por su majestuosidad y por el asombro de estar en un entorno inesperado. Es imposible contemplarlo sin lentes oscuros, lo que obliga apreciar la realidad «con otros ojos», con una perspectiva diferente a la tradicional. Para los lugareños, este es otro planeta.

Eso sí, recorrerlo tiene el precio de sobreponerse a la altura, al viento y a las bajas temperaturas, lo que recuerda el costo y los riesgos de incursionar en lo desconocido. Un filósofo griego decía que quien no soporte incomodidades, jamás logrará grandes cosas. Si las organizaciones dedicaran parte de su tiempo a conocer a fondo a sus competidores, experimentarán algunas sorpresas positivas o adversas, pero siempre educativas.

Al concentrar la vista en el horizonte surgen los espejismos. Las montañas se desdibujan y parecen flotar como si fueran gigantes naves espaciales. Los vehículos que se alejan simulan despegarse de la superficie. Cuesta aceptar que lo que se percibe no es real, pero la explicación científica de este fenómeno hace comprender que lo que se ve no existe como tal. En similar modo, en ocasiones se toman decisiones en las empresas producto de espejismos y deformaciones de la realidad, de la trampa de las especulaciones, del no reconocimiento de datos que disgustan y de alucinaciones de mentes ofuscadas que no aceptan sus propios errores de percepción. ¿Le ha pasado esto alguna vez?

«En este salar a veces llegan muchachos que corren en cualquier dirección, sin rumbo, y luego hay que ir a buscarles pues se agotan por la altura», dijo el orgulloso y sabio anfitrión de la visita. Entonces decidí experimentar y correr un poco -pese a no ser muchacho- y, efectivamente, provoca una sensación agradable tener todo el horizonte a la disposición, pero ¿adónde llegaría?  ¿Para qué agotarse corriendo 1 km a esa altura si se pueden recorrer miles en vehículos adecuados y con guías experimentados? Hay personas que emprenden rumbos solitariamente, sin aceptar consejos ni ayuda, hasta que los hechos les exige detenerse para comprender que en equipo y con la orientación adecuada, se llega a horizontes donde se despejan los espejismos, como los que se experimentan en este maestro blanco. 

Analogías de Machu Picchu

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Estimado Asociad@, 

Como cada semana, Germán Retana (german.retana@incae.edu) nos motiva a la reflexión personal y profesional con temas sencillos que aparecen en la vida. En esta ocasión desde Perú, y con la maravilla mundial de Machu Picchu, empezamos una nueva semana y un nuevo mes. 

Éxitos, deseamos un mes productivo a todos ustedes!

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Analogías de Machu Picchu

Cusco, Perú. . «En mi mente no hay mitos, leyendas, cuentos, ni fábulas; no les contaré la historia con base en estas tergiversaciones de la realidad», indicó el guía en Machu Picchu al iniciarse el recorrido por la ciudad, construida en el siglo XV. En esta experiencia identificamos por lo menos tres analogías útiles para el mundo de las organizaciones. 

Primera, las rocas para construir los por menos 172 recintos, provienen de la misma montaña. La habilidad de los pobladores para tallarlas y convertirlas en piezas que calzan perfectamente entre sí, requirió un profundo conocimiento de la solidez, grietas y calidades de cada gran roca. En similar modo, la fortaleza de una organización depende de la sinergia precisa entre sus componentes que, por rígidos que sean, requieren de líderes que sepan crear química entre ellos. Desdichadamente, en ocasiones se sustituyen personas internas de gran valía por otras externas, tan solo porque los dirigentes no logran descifrar cómo hacerles calzar en equipos robustos. Machu Picchu alcanza grandeza porque sus habitantes fueron expertos de sí mismos y de la naturaleza circundante, ¡comunión perfecta!

Segunda, cada elemento o edificación tiene un propósito preciso. Allí todo fue hecho luego de profundos razonamientos, sin improvisación, y por eso el conjunto hace sentido. La precisión en el cálculo de las estaciones y los puntos cardinales, por ejemplo, denotan que sus creadores hacían sus decisiones con una inteligencia superior. En cada rincón hay algo que asombra y calza con el todo, lo que provoca que los rostros de los visitantes luzcan serenos, abstraídos, unidos por una extrema curiosidad positiva y por su voluntad de dejarse cautivar por algo más que lo que llegaron a buscar en la montaña sagrada. ¡Cuánto extasían las empresas que sorprenden con la consistencia de sus acciones! ¿Es así la suya?

Tercera, la ciudad mide apenas 530 metros de largo y 200 de ancho. ¿Por qué es una de las Nuevas Maravillas Mundiales más visitadas? ¡Armonía! Machu Picchu conjuga asombrosa arquitectura, ingeniería, conocimiento científico, e intensidad espiritual derivaba del Inca Pachacútec, quien ordenó su construcción. La relación entre la tierra, el hombre y lo celestial está presente, inspirando una energía que incita al silencio, a la contemplación sin juicio, en medio de la impactante altura de las montañas y la exuberante naturaleza. ¡Asombro, reflexión, espiritualidad! Se sale del lugar con una sensación de respeto absoluto, como la que inspiran las organizaciones que gozan de armonía interior.   

Sin elucubraciones imaginarias, recibimos tres lecciones. Sus 700.000 visitantes anuales también agradecen las suyas. Los conquistadores españoles jamás la descubrieron, pero hoy, sin sus cerca de 1000 habitantes, Machu Picchu nos inspira a reconquistar mucho de nuestra propia esencia.

Lineas de Nazca

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Estimado Asociad@,

Como cada semana, Germán Retana (german.retana@incae.edu) nos reflexiona sobre las actitudes que deben tener las personas que forman parte de una organización y quieren ser parte de ella haciéndola a crecer.

¿Que hacer si hay vacíos en la organización? ¿Como podrías continuar con la dinámica de la misma sin que ella sea dependiente de las personas que la forma?

Buen inicio de semana!

¡Líneas de Nazca!

Nazca, Perú. Desde la superficie, al lado de ellas, solo se aprecian piedras de diversos tamaños con colores que tienden a negro y rojizo. Apenas se insinúa que por allí hay algo, de repente un sendero, aunque no se logra distinguir nada más. No obstante, basta con sobrevolar Nazca y Palpa y el panorama es espectacular. Los misterios afloran y la búsqueda de respuestas se apropia de la conversación de los sorprendidos visitantes.

Algo similar nos ocurre en las organizaciones. Estamos en medio de ellas, en el día a día, con un ritmo ajetreado y con una visión tan interesada solo en lo inmediato, que perdemos la perspectiva global. A veces, ni siquiera apreciamos lo positivo que tienen tanto la empresa, como nuestro paso por ella.

Estas líneas y geoglifos datan de entre 200 a.C y 600 d.C. Numerosas investigaciones han tratado de explicar la forma y razones de su construcción. Algunas hipótesis sorprenden más que otras. Llevan allí dos mil años, intrigando y desafiando el intelecto. Lo interesante es el respeto que ganan quienes las construyeron por su ingenio y avanzados conocimientos de geometría. En igual modo, los nuevos miembros de las organizaciones no deben suponer que «todo siempre fue como hoy» o que «esto ya existía»; lo que a veces causa falta de aprecio a los fundadores, incredulidad y un lamentable desconocimiento de las raíces, lo cual complica la implementación de cambios culturales.

El reemplazo de las generaciones de miembros y el ingreso de nuevos líderes en las empresas, no significa desmantelar una cultura organizacional para crear otra. El manejo de las transiciones, respetando experiencias y contribuciones puede ser la esencia del éxito de la modernización o profesionalización. De lo contrario, es como estar cerca de las líneas de Nazca y ver solo piedras sobre un extenso terreno, sin apreciar la riqueza que éste contiene. Las nuevas generaciones necesitan elevarse sobre el presente para tomar perspectiva sobre el origen, la inmensidad de lo realizado y el gran aporte de sus antecesores.

En Nazca algunos argumentan que sus ancestros plasmaban sobre el terreno lo que observaban, de allí los geoglifos con forma de animales, instrumentos y vida en familia. Agregan que las figuras servían como guías para los cambios de estaciones, la ubicación del agua y las direcciones. En igual modo, nosotros debemos dejar huellas perennes a nuestro paso, que serán bases sólidas para el futuro de quienes nos sustituyan.

1000 rectas y 800 figuras en apenas 520 km2 no son una confusión si aprendemos a observarlas desde la lejanía. Y eso es lo mismo que nos conviene hacer periódicamente: tomar distancia para apreciar el valor de la historia organizacional y de nosotros mismos como protagonistas activos de ella y de nuestro propio destino.

Frontera entre Orgullos

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Estimado Asociad@,

Como cada semana, German Retana (INCAE BUSSINES SCHOOL), nos reflexiona sobre puntos importantes para el mejoramiento organizacional y personal. En este caso, nos habla del orgullo bueno y el orgullo malo… ¿Alguna vez cruzamos esa frontera?

Buen Inicio de Semana!

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Frontera entre orgullos 

Alcanzar posiciones relevantes, poseer prestigio y ser premiados con el éxito está muy bien; el problema comienza cuando se cruza la delgada frontera entre el sano orgullo por esas satisfacciones y la arrogancia, que es el orgullo enfermo. Los efectos son devastadores para el liderazgo y el ambiente de trabajo.

Toda persona tiene derecho a desarrollar sus talentos, a aspirar a ser y lograr más profesional y laboralmente. Es legítimo que pretenda proyectar sus ideas desde posiciones que así se lo permitan; mientras lo haga con los pies los pies sobre el terreno de la ética le irá bien. Pero si confunde crecer con ser superior a los demás, allí iniciará la carrera hacia el rechazo y la frustración, al constatar que su supuesta grandeza no es más que un ego inflamado.

Los síntomas de haber cruzado la frontera son muy diversos y todos somos propensos a padecerlos. Repasemos algunos: Mal humor ocasionado por la insatisfacción de no ser lo que se aparenta, soledad creciente por abandono de los decepcionados, conflictos con quienes debaten ideas con inteligencia, celos ante la prosperidad de otros. Agreguemos: Altanería para imponer puntos de vista, terquedad de creerse infalible, desconsideración e irrespeto al prójimo. Por eso y más, quienes avanzan a paso firme hacia la cumbre, pero en el camino botan la humildad y recogen rocas de soberbia, caen en el abismo de la soledad y del olvido. Según Séneca, «es pasajera la felicidad de aquellos que ves caminar con arrogancia.»

Son inteligentes los que tienen la sabiduría de no cruzar la frontera y sabios los que se devuelven a tiempo al hacerlo, para lo cual usan su pasaporte de realismo y lealtad a sus valores. Los que se mantienen en el territorio del sano orgullo no pierden el asombro ante los méritos ajenos y lo expresan. Se concentran en aprender, incluso, de quienes confrontan sus ideas. Siempre conservan la sensatez de pensar que son capaces de equivocarse, por lo que jamás se separan de la compañía de la cordura. Se perdonan por sus errores y dispensan las bajezas que reciben de los que solo saben destruir, ante su incapacidad de crear.

La petulancia es la expresión de los débiles e inseguros, de los que temen rectificar o pedir perdón y de los que traspasan el límite entre servir y pretender ser servidos. El influyente Paulo Freire marca bien la precaución a no cruzar la «frontera» que hemos descrito: «No es mi arrogancia intelectual la que habla de mi rigor científico. Ni la arrogancia es señal de competencia, ni la competencia es causa de la arrogancia. No niego la competencia de ciertos arrogantes, pero lamento que les falte la simplicidad que, sin disminuir en nada su saber, les haría mejores personas. Personas más personas».

¡Laberintos de Ignorancia!

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Estimado Asociad@,

Como de constumbre, adjuntamos el artículo de Germán Retana (INCAE BUSSINESS SCHOOL), quien nos habla de la Ignorancia y los efectos que tiene de manera personal a los laberintos de ignorancia empresarial que conduce.

Los dejamos con esta muy buena lectura, recordándoles un conocido Adagio: «La meta no es superar a otros, la meta es superarse a uno mismo»

Buen Inicio de Semana.

Laberintos de ignorancia

El desconocimiento de muchos es un buen negocio para unos pocos. La ignorancia es la prisión del verdadero progreso, tanto de un país como de una persona. En ella se origina la manipulación de la conciencia de quien no posee mucho discernimiento, el conformismo de quienes colocan su esperanza de mejorar en alguien externo o en la dependencia de un proveedor de argumentos paliativos o de bienes básicos que hacen olvidar el verdadero potencial para su propio desarrollo.

En un ambiente en el que circunda este flagelo, los astutos hacen fiesta, pues hasta reciben el aplauso de quienes lo padecen. Cicerón sentenciaba que «ningún hombre debería tratar de obtener beneficio a costa de la ignorancia de otra persona». Pero la realidad no es así en organizaciones o comunidades en las que se carece de conocimientos, información y pensamiento crítico para cuestionar y analizar lo que se escucha, por ilusorio que sea.

Los mitos falsos, las tradiciones sin sentido y las amenazas encuentran terreno fértil en el miedo de quienes ni siquiera se detienen a reflexionar en lo que están pensando. Es más, con tal de no correr el riesgo de aceptar la presencia de una equivocación, no faltan quienes marginan y reprimen a aquellos que poseen sabiduría que esclarece y los que desprecian aprender algo que ignoran.

El desconocimiento estanca naciones y destruye relaciones. El poeta italiano Arturo Graf decía que la sabiduría y la razón hablan, pero la ignorancia y el error ladran. Con ella el rumbo es hacia la represión, la violencia y la desigualdad de oportunidades. El miedo a la verdad es el síntoma, la demagogia la anestesia y la coerción la medicina.

No comprender la realidad, no tener posibilidades de educarse y desconocer información vital son pesos enormes para una persona que cada vez se margina más. Lo peor es que con frecuencia ni ella se da cuenta de sus desventajas, porque no ha tenido acceso a mirar otras opciones. Su mal es tan grave que no lo ve desde adentro. Está perdida en su propio mundo.

Según Sócrates, «solo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia». El camino es la educación, no el adoctrinamiento. Las empresas pueden contribuir al desarrollo de un país invirtiendo en el despertar del talento de sus miembros, creando oportunidades para que ellos y sus hijos tengan acceso a fuentes de aprendizaje para una educación integral, no solamente técnica.

En organizaciones cultas hay respeto a las diferencias, debate inteligente y hambre por crecer en conocimientos, pilar competitivo en un mundo que deja atrás a quienes se entrampan en oscuros laberintos de ignorancia que solo conducen a más ignorancia.

¡Francisco: Primera impresión!

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Estimado Asociad@,

Germán Retana (german.retana@incae.edu) nos trae una lectura inspirada en la elección del papa Francisco I. No cabe duda que son los gestos que hacen de un lider una persona… disfrute la lectura!

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Casi nunca tenemos una segunda oportunidad para cambiar una primera mala impresión. ¿Cuántas veces escuchamos esta afirmación tan cierta? Lo interesante es cuando sucede lo contrario y esa impresión inicial es positiva. El Papa Francisco tuvo ocho gestos ejemplarizantes de liderazgo en su presentación ante la humanidad; ¿podremos imitarlos?

Sus primeras palabras hicieron reír a quienes le escucharon tanto en la Plaza de San Pedro como en algún rincón del planeta. Una nota de humor le acercó de inmediato a sus semejantes, recordando que las distancias entre los seres humanos se acortan al hacerles sentir bien. Sin importar banderas, idiomas ni credos, unió a todos con el lenguaje de la sonrisa, la distancia más corta entre las personas.

Se presentó con la vestimenta más sencilla posible ; no usó símbolos tradicionales. Se sabe que utilizaba el transporte público en Buenos Aires para estar junto al pueblo, residía en una modesta habitación fuera de la residencia arzobispal y cocinaba sus alimentos. Ejemplo de modestia, virtud siempre apreciada en líderes trascendentes, cercanos a su gente.

Solicitó agradecer a su antecesor y orar por él, no para aprovecharse del prestigio heredado sino para reconocer con justicia y proporcionalidad el legado de Benedicto XVI. Rompe la tradición de usar un número romano en su nombre y será solamente «Francisco», con lo cual acorta esas distancias que establecen quienes exigen ser tratados por su título de «señor o jefe.» ¿Acaso nuestros hijos nos dicen «don papá o doña mamá»?

Se inclinó hacia el público como ningún Papa lo había hecho en su presentación y le pidió el favor a la multitud de orar por él. Un gesto de humildad para solicitar ayuda e insinuar que no viene con respuestas, pero que cuenta con sus dirigidos para encontrarlas. Al instar a todos a

permanecer unos segundos en silencio, nos recordó la necesidad de hacer pausas, y de conectarnos con nuestra espiritualidad para continuar la marcha.

Cuando ya había cumplido con lo que todos esperaban según el protocolo formal vaticano, decide romperlo, busca un micrófono, lo enciende él mismo y agradece la acogida recibida de la multitud presente. Les desea buenas noches y un buen descanso y se retira sonriendo. ¿Quién no valora la espontaneidad de sus líderes, el trato horizontal, simple y generoso?

«Francisco» es un nombre que significa «hombre libre». Como San Francisco de Asís, llega el nuevo Papa a ejemplarizar que el liderazgo inspirador consiste en despojarse de ataduras de egos y ansias de poder, para servir y no para ser servidos. ¿Verdad que usted desearía decirle al nuevo Papa: «¡Amigo «che» Francisco, gracias por ser genuino y por tus ocho lecciones en tan solo trece minutos!» Y todo en la primera impresión…

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